ADIOS GREGORY PECK

 

 

Con la calma y dignidad que habían presidido su vida y su carrera, falleció, en la noche del 11 al 12 de Junio en su casa de Los Angeles Gregory Peck, uno de los últimos grandes de la época dorada de Hollywood y una de sus figures mas queridas, admiradas y respetadas. Peck cumplió el pasado mes de abril 87 años y llevaba varios retirado. Su última película fue “Viejo Gringo”, junto a Jane Fonda, en 1989 si bien había realizado algunos “cameos” breves en películas posteriores como “El cabo del miedo” de Scorsesse, remake de “El cabo del terror” que él había protagonizado casi 40 años antes.

Oriundo de La Jolla, California, a doscientos kilómetros de Hollywood, el gigantesco Peck, con su enorme corpachón y su apariencia que proyectaba fuerza, honestidad y coraje, estaba destinado al éxito en la gran pantalla desde que inició sus primeros pasos en la actuación en el teatro universitario en La Jolla. Y ese triunfo le llegaría muy pronto, tras un breve y exitoso periplo en Broadway, al debutar en el cine con “Días de gloria”, en 1944. Tras este auspicioso debút, meses mas tarde, en ese mismo año, Peck alcanzaría su primer momento dulce profesional al ser nominado para el Oscar por su segunda película, “Las llaves del reino”.

Desde entonces, Gregory Peck realizaría una brillantísima carrera sin mas concesiones que las exigidas por sus compromisos con los grandes estudios de Hollywood. En 70 películas, Peck lograría éxitos tan espectaculares como 'Recuerda' (1945) de Alfred Hitchcock, 'El valle del destino' (1945) de Tay Garnett, 'Duelo al sol' (1946) de King Vidor, 'El despertar' (1946) de Clarence Brown -nueva nominación de la Academia-, 'La barrera invisible' (1947) de Elia Kazan, 'Pasión en la selva' (1947) de Zoltan Korda, 'El proceso Paradine' (1948) de Hitchcock, 'Cielo amarillo' (1948) de William Wellman, 'El gran pecador' (1949) de Robert Siodmak y 'Almas en la hoguera' (1949) de Henry King "El pistolero' (1950) de Henry King, 'El hidalgo de los mares' (1951) de Raoul Walsh, 'Las nieves del Kilimanjaro' (1952) de King (uno de sus directores más frecuentes), 'El mundo en sus manos' (1952) de Walsh, 'Vacaciones en Roma' (1953) de William Wyler, 'Llanura roja' (1954) de Robert Parrish, 'El hombre del traje gris' (1956) de Nunnally Jonson, 'Moby Dick' (1956) de John Huston, 'Mi desconfianda esposa' (1957) de Vincente Minnelli, 'Horizontes de grandeza' (1958) de Wyler, 'El vengador sin piedad' (1958) de Henry King, 'La hora final' (1959) de Stanley Kramer, 'Los cañones de Navarone' (1960) de Jack Lee Thompson, 'El cabo del terror' (1962) de nuevo con Lee Thompson, 'Matar a un ruiseñor'(1962) de Robert Mulligan, 'Espejismo' (1965) de Edward Dmytryk, 'Arabesco'(1966) de Stanley Donen, 'La profecía' (1976) de Richard Donner, 'Mac Arthur, el general rebelde' (1977) de Joseph Sargent y 'Los niños del Brasil' (1978) de Franklin J. Schaffner, entre otras, que le procurarían un total de cuatro nominaciones para el Oscar que obtuvo finalmente por “Matar a un ruiseñor” donde encarnó el personaje del idealista abogado “Atticus Finch” hace sólo unos días votado por el American Film Institute como “El mejor héroe de la historia del cine”.

Amante de las artes y de las libertades personales y creativas, demócrata activo y convencido, el hombre que logró que toda una generación se peinara con raya a la derecha en todo el mundo, logró no sólo prestigio, respeto y admiración sino un cariño especial entre las audiencias de los mas diversos lugares del mundo a las que transmitía como nadie una honestidad que mostraban sus personajes y que era, evidentemente, una extensión de su propia personalidad. 

Vivió en la fama pero siempre lejos del escándalo, que nunca buscó, provocó o permitió. De 1942 a 1955 estuvo casado con su primera esposa, Greta Rice y la segunda, una periodista francesa llamada Veronique Pasan que le conoció haciéndole una entrevista en 1954, fue su compañera desde 1955 hasta el momento final en que Peck murió estrechando pacífica y dulcemente su mano.

En los últimos años Peck se había retirado del cine cuando las casas aseguradoras rechazaron asegurarle debido a su edad y estado de salud. Pero se había mantenido muy activo promoviendo campañas culturales motivando a jóvenes y no tan jóvenes a leer en nombre de las bibliotecas de los Estados Unidos y como parte de un programa consistente en que famosos actores leyeran libros a niños en bibliotecas públicas, actividad de la que se sentía profundamente orgulloso.

Descanse en paz uno de los grandes de verdad que se fue para siempre pero, también para siempre, dejó el recuerdo inolvidable de sus heroicas personificaciones en la gran pantalla –y en la televisión, en la que participó esporádica pero magníficamente-, en mas de 70 películas, buena parte de ellas de lo mejor que se ha hecho en la historia del cine.

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