¿Donde sino en Hollywood podría un chico malo de
los suburbios pobres de Boston convertirse en un ídolo rico y
famoso? Desde su incepción en los primeros años del Siglo XX, este
suburbio de Los Angeles también conocido como la Meca del Cine o la
Fábrica de Seños ha sido albergue regular de los más excéntrico
tipos procedentes de todas partes del mundo y atraídos por la
instantánea fama y fortuna que la gran (y ahora pequeña también)
pantalla producen con regularidad.
¿Dónde, sino en Hollywood, acabaría recabando ese chico malo
bostoniano que a los 14 ya tenía antecedentes criminales y todas
las posibilidades de ir a peor a partir de entonces? Hollywood, sin
duda, era su meta aunque Mark Wahlberg nunca hubiera podido ni
imaginárselo él mismo cuando descubrió que conseguir cosas era
cuestión de ir a por ellas sin miedo a las consecuencias. "Cuando
no se tiene nada que perder, no hay muchas cosas que te den miedo",
dice el actor. Por eso Mark y sus amigos se dedicaron a robar lo que
no podían comprar y a tomar alcohol y drogas sin duda tratando de
evadirse de una realidad mas dura de lo que ninguno de ellos podía
soportar. Hasta que finalmente el chico malo, bajo los efectos de
las drogas, se pasó y le sacó un ojo de un mal golpe a un
refugiado vietnamita para robarle media docena de cervezas. Dos
años de condena y 45 días tras las rejas de la prisión de Deer
Island, en el Puerto de s de llegar a ser otra cosa que un
delincuente reincidente destinado a pasar el resto de su vida
mayormente tras las rejas como tantos otros muchachos de su edad, de
su barrio nacidos también en el seno de familias numerosas (es el
menor de 9 hermanos) y padres separados.
RAPERO BLANCO
Son mediados los 80 y cuando Wahlberg vuelve al
barrio, su pandilla (cuyo símbolo todos llevan tatuado en su piel),
como los adolescentes de los barrios pobres de todos los Estados
Unidos, se vuelcan tras el nuevo movimiento musical, el
"rap", un género absolutamente dominado por los negros y
que utiliza la música para exponer los problemas sociales, instigar
a la violencia y alarmar a la sociedad sacando a la luz las
realidades de un submundo de gran magnitud que los medios
convencionales se empeñan en ignorar.
Walhberg está interesado en la música y su hermano Donny acaba de
pegarla a lo grande como uno de los componentes del grupo "The
New Kids on the Block" que son la última sensación en el
mundo discográfico como el chicle preferido por las adolescentes
del mundo entero. Donny, dispuesto a hacer algo para que Mark no
reincida, pronto le consigue un puesto en el grupo, pero los gustos
musicales de Mark están muy lejos de la música comercial
manufacturada para este grupo de chicos que ha sido diseñado para
atraer más que a las adolescentes, a sus madres. Estos son los
"buenos chicos" y Mark Wahlberg no es un buen chico. Su
hermano Donnie acaba admitiéndolo y con su propio dinero le produce
un disco de "su" música. El primer álbum de Marky Mark
and the Funky Bunch muestra a Wahlberg como el primer rapero blanco
del mundo discográfico. El disco alcanzó los primeros lugares en
las listas de éxito y Wahlberg ganó su primer millón de dólares
dando conciertos por todas las ciudades importantes de los Estado
Unidos alcanzando notoriedad por su peculiar costumbre de bajarse
los pantalones en el escenario, costumbre que llevaría a despertar
el interés del modisto Calvin Klein quien acabaría haciéndole
famoso casi instantáneamente utilizándole como modelo de sus más
atrevidos y controvertidos anuncios de ropa interior masculina, con
Wahlberg agarrándose de forma desafiante sus genitales.