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Haciendo promoción (y turismo) a su llegada a España: Posa al lado de la muralla de Avila, en el monasterio del Escorial y se sube a una calesa en el viejo Madrid |
DEAN REED A Dean le llegaría muy
pronto pero él la rechazaría debido a sus convicciones políticas alimentadas
por Paton Price que tenía una bien ganada fama de pacifista bastante
radical, si bien no lo suficiente como para que le crease problemas de
empleo. Price era un hombre de gran intensidad que ejercía una enorme
influencia sobre sus alumnos, tanto en la escuela como fuera de ella y el
idealista Dean Reed era más que sensible a esa influencia que se
complementaba con sus sentimientos naturales de justicia e igualdad. Y anti
violencia. Su posición al respecto le llevó a rechazar la posibilidad de
protagonizar una serie de televisión del género del Oeste de las que tanto
proliferaban en la televisión de la época, porque se negaba a llevar un arma
encima en la pantalla. Dean Reed, pese a que su posición era más que
precaria en esos comienzos, no estaba dispuesto a hacer concesiones con
respecto a su ideología. DE SUDAMERICA A RUSIA Es un cantante mediocre pero es americano y puede cantar "rock" cosa que enardece a la juventud. Y sobre todo es guapo, muy guapo. Y las adolescentes de toda Sudamérica se le entregan sin reservas y con notable agresividad, mientras que los varones le aceptan por sus convicciones políticas que le llevan a denunciar presiones por parte de su gobierno para que deje de apoyar causas contrarias a la política exterior, como atentados contra su libertad de expresión. Dean está lanzado y apoya todas las causas izquierdistas, desde las condiciones de los indios amazónicos hasta el régimen castrista en Cuba. Pronto se instala en Buenos Aires junto a Patty, donde tiene su propio programa de televisión y co-protagoniza la película "Mi primera novia" donde Evangelina Salazar le prefiere al entonces súper ídolo gaucho Palito Ortega. Pero sus actividades políticas empiezan a crearle serios problemas con la violenta ultraderecha argentina que le amenaza constantemente. Su vida puede estar corriendo peligro pero eso es algo que a Dean nunca le había preocupado lo suficiente como para impedir la defensa de sus ideales en cualquier lugar del planeta. Con la llegada del régimen militar, Dean es deportado y se traslada a Madrid, donde vive por algún tiempo. Desde allí Dean viaja a Helsinki y participa, como miembro de la delegación argentina, en el Congreso Mundial de la Paz en 1965. Pablo Neruda estaba entre los ponentes y Dean Reed asistía simplemente como observador pero la ausencia de Bertrand Russell, que mandó un representante en su lugar, cuya ponencia fue contestada con abucheos por parte de varias delegaciones, provocó un alboroto inesperado que Dean aprovecho para subirse al escenario con su guitarra y ponerse a cantar. Aquella audiencia era muy distinta de los estadios de Sudamérica donde las niñas histéricas le lanzaban todo tipo de regalos al escenario. Esta gente no entendía que pintaba este tío cantando en medio de la bronca general en el auditorio y le escrutaban con curiosidad y humor. Pero Dean estaba decidido a hacer de aquella reunión una celebración, no un enfrentamiento y tras una primera balada, cantó "We Shall Overcome" pidiendo a todos los delegados que cantasen a coro con él y que unieran sus manos. Aquello era demasiado y los delegados confundidos se miraban unos a otros sin saber qué hacer. Dean seguía insistiendo y hasta se bajó del escenario para físicamente unir las manos de los delegados mientras instaba a todos los demás a hacer lo mismo. Finalmente, todo el auditorio, con las manos cogidas, coreó la canción. Y otras que siguieron. Dean Reed estaba eufórico: aquello suponía más para él que ninguno de sus éxitos multitudinarios en Latinoamérica. No sabía entonces que aquello iba a cambiar su vida para siempre. (sigue) |
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