Su intento de lanzamiento
 musical en España no fun-
 cionó, pero Dean empezó
 a hacer películas en Italia
 entre ellas haciendo del
 Zorro junto a los cómicos
 Franchi e Ingrasia y un
 "spaghetti-western" junto
 a Yul Brynner.

 

 DEAN REED

 Uno de los delegados en la Conferencia, Nikolai Pastoukhov, que era el presidente de la "Komsomol" u Organización Juvenil Soviética vio en este americano "bueno" toda una promesa. La juventud rusa de la época había descubierto a Los Beatles y clamaba por espectáculos de "rock" como los que escuchaban en cassettes piratas de bandas americanas lógicamente prohibidas en la Unión Soviética. Para Pastoukhov este Dean Reed era como una lotería ya que además de ser americano y simpatizante con las ideas socialistas, sabía cantar algo parecido al "rock and roll". Los jóvenes comunistas de la Rusia de los 60 iban a comérselo vivo y el llevárselo a Moscú iba a suponer sin duda subir peldaños en el escalafón del partido para Pastoukhov. Dean Reed ni siquiera lo pensó cuando Pastoukhov le ofreció que fuera a Moscú con él. Indudablemente era su destino.

EL ELVIS ROJO 

Sus triunfos en Rusia le convertirían en una verdadera leyenda viviente para una juventud que abría sus brazos a todo lo que viniese de fuera, desde los "spaghetti-westerns" a la música aunque fuera de mediocres artistas españoles o de cualquier otro país europeo. Lo que esa juventud quería, por encima de todo, era a Los Beatles y a los "rockeros" americanos, peor no podía tener ni a unos ni a otros y se tenía que conformar con cualquier cosa de fuera que les llegara. Las jóvenes no sólo rusas sino de todo el bloque oriental, se insinuaban sin reparo alguno a cuantos artistas extranjeros visitaban sus países, ya fuera un feo cantante con gafas de concha pero muy buena voz o un gordo y viejo actor popular por sus papeles mejicanos en "westerns" rodados en Almería. En ese ambiente, el ángel rubio de hermosa sonrisa, pantalones ajustados y soñadores ojos azules que además de ser americano de verdad cantaba "rock and roll" era mucho mas de lo que ninguna de esas jóvenes hubiera podido esperar nunca. El triunfo alcanzó niveles que el propio Dean Reed nunca hubiera podido imaginar. Estadios con más de 60.000 admiradoras y admiradores gritando a pleno pulmón, eran la norma, no la excepción. Sus discos se venderían inmediatamente en cantidades nunca antes alcanzadas en los países del bloque soviético. Dean Reed era el "Elvis Presley rojo" y el Partido Comunista soviético le utilizaba a placer en su propaganda, cosa que a Reed no le importaba porque su ideología era definitivamente marxista y se identificaba con un régimen que le trataba con mucho cuidado y que evidentemente no le permitía ver de cerca el lado corrupto del sistema y de la sociedad y le permitía además hacer lo que quisiera con absoluta libertad.

Antes de instalarse definitivamente en el Berlín Oriental, Dean vivió en España, donde quiso sacar provecho de su conocimiento del idioma para abrirse camino en el cine y en la música, pero la España de la última época de Franco no era el lugar más propicio para acoger a un socialista radical de ideas revolucionarias como Reed. En España, además, la música americana, lo mejor del "rock", dominaba las listas de éxitos y la música de Dean no estaba a esa altura, ni mucho menos. Su casa de discos hizo un tímido esfuerzo por "lanzarle" pero sólo consiguió que algunas publicaciones le dieran destacado espacio no por su música, sino por su parecido físico con el protagonista de "El Santo", a la sazón la serie de televisión más popular en todo el país. Dean Reed tenia un notable parecido con Roger Moore y ello sirvió para justificar esas publicaciones que, pese a ello, no consiguieron que el mundo de la música mostrara interés alguno por la mediocre y convencional música de Reed que, sin embargo, lograría interesar a los productores de Esplugas de Llobregat (Barcelona), quienes le contrarían para co-protagonizar un par de "spaghetti-westerns" baratos, en co-producción con Italia, con los que esperaban emular los éxitos que estaban alcanzando los de Sergio Leone que protagonizaba Clint Eastwood. Dean había hecho su debut en el cine con una película mejicana, "Guadalajara en verano", en 1964 y protagonizado su primer "spaghetti western" en 1967 en Roma (titulado "Dios los cría...y yo los mato"). Seguiría una parodia de "El Zorro" protagonizada por el popular dúo cómico formado por Franco Franchi y Ciccio Ingrasia. No era exactamente material de máxima calidad y la carrera como actor de Dean Reed parecía destinada a convertirle en uno más de los muchos americanos autoexiliados en Roma que habían pasado de los películas de músculos y sandalias protagonizadas por Steve Reeves y su secuela de imitadores, a los "spaghetti-westerns" que se consumían con voracidad en todo el mundo, menos en los USA, en esos años al rebufo del éxito de la trilogía de Leone-Eastwood. Pero era trabajo y eran dólares que era lo único que Reed no podía conseguir (o muy escasamente) en Rusia donde lo podía conseguir casi todo, por lo que durante años continuó haciendo películas con títulos tan "prometedores" como "Winchester no perdona", "La muerte llama dos veces", :"La Banda de los tres crisantemos", "Veinte pasos para la muerte", "Los corsarios", "Adiós Sabata", "El pistolero ciego", "Besos para ella, puñetazos para ellos" y "La ley del karate en el Oeste" . Son las co-producciones al uso habitualmente entre España, Italia y las dos Alemanias (por separado, por supuesto), y en ellas Reed aprende la técnica de la dirección y gana experiencia frente a las cámaras, las suficientes, al menos en su nada humilde opinión, para atreverse con sus propios proyectos para los que tiene varias ideas y que no tiene problema alguno para encontrar financiación al lado Este del Muro de Berlín. Primero trabaja en una serie de televisión y en las películas "Aus dem Leben eunes Taugenitchts" y "Kit & Co.", según una novela de Jack London, y luego en "Blutsbruder": donde además de protagonista es co-guionista. Finalmente escribe, dirige y protagoniza "El Cantor", para la televisión, su personal homenaje al malogrado Victor Jara, uno de sus héroes más admirados. La película es muy mediocre y risible incluso a veces,  pero es propaganda política muy efectiva y el estatus de Dean con el aparato político del bloque soviético alcanza su mejor momento.   (sigue)

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