En la primera etapa de su
 carrera en Sudamérica.
 En Chille obtuvo su primer
 éxito, en México hizo su
 primera película y en
 Argentina alcanzó la
 máxima popularidad

Durante su estancia en
 España y en una de sus
 primeras películas allí: "La
 banda de los tres
 crisantemos", una de
 gansters

DEAN REED, EL "ELVIS ROJO"


La historia de Dean Reed  es una triste tragedia pero también un viaje  fantástico, una aventura extraordinaria en un tiempo y en un lugar que aunque próximos en la geografía y en la historia, son hoy tan remotos para las nuevas generaciones que es como si nunca hubieran existido.

Su paso por Hollywood fue efímero pero lo suficientemente significativo para que aprendiese a actuar frente a las cámaras, lo calificara como una "casa de putas" y conociera al hombre que más profundamente le influenciaría en su vida. Nunca fue una "estrella" de Hollywood entre otras cosas porque se negó a serlo, pero nunca fue otra cosa que una "estrella" de Hollywood para sus legiones de admiradores en Sudamérica, Europa y, sobre todo, la Unión Soviética donde fue más popular que Elvis Presley y tanto como Los Beatles. Pero no sólo una "estrella" de Hollywood, sino algo más, mucho más, de hecho por cuanto este hombre hermoso de dorada cabellera, perfectos dientes blancos, sonrisa generosa y ojos azulísimos era alguien muy especial, alguien a quien le interesaba la paz social, la justicia y el amor (eran los primeros años 60), más que ninguna otra cosa...quizás exceptuando el éxito, la fama, los aplausos que, dijo muchas veces, "son como una droga, los necesito".

Se enfrentó a las dictaduras, al gobierno de su propio país y fue encarcelado en cinco de esos países incluido el propio. Llenó estadios con capacidad para decenas de miles de personas en 32 países, cantó para Noriega, Arafat y los índios de Chile. Cantó en Cuba y en Tashkent. Y escribió, dirigió y protagonizó varias películas, desde "spaghetti-westerns" a dramas antiamericanos rodados en Rumania. Cuando el "rock and roll" estaba prohibido en Rusia, él lo llevó a una juventud sedienta que pagaba fortunas en el mercado negro por malísimas copias de copias en casette de los discos de Los Beatles. Para millones era un idealista muy ingenuo y para otros un mediocre que se aprovechaba de las circunstancias políticas para obtener un triunfo que en ninguna otra parte hubiera conseguido nunca y por el que estaba dispuesto a pagar el precio de ser considerado un traidor a su país. Para la mayoría, era un ídolo guapo y bueno que no dudaba en defender su idealismo aún a costa de poner en peligro no sólo su carrera sino su vida. Fuese lo uno o lo otro, o un poco de todo, su experiencia vital fue, por encima de todo, una fascinante aventura.

DE COLORADO A HOLLYWOOD 

Dean Cyril Reed nació el 22 de Septiembre de 1938 en el pueblo de Wheat Ridge, "La capital mundial de los claveles" según la inscripción a la entrada del pueblo situado a pocos kilómetros de Denver, en el estado de Colorado, muy cerca de las espléndidas Montañas Rocosas. Durante sus años juveniles Dean aprendió a tocar la guitarra y como le gustaba cantar lo hacía cada vez que se presentaba una oportunidad. Habiendo llegado incluso a hacerlo ante un público local con cierto éxito,.muchos de sus amigos le aconsejaron que se fuera a Hollywood donde probablemente no tardaría en encontrar trabajo grabando discos y actuando en películas y en televisión. Su padre se oponía a ello pues quería que estudiase una carrera "como sus hermanos". Dean tenia dos hermanos y su padre siempre se los ponía como ejemplo aunque uno de ellos era más pequeño que él, porque ellos iban a estudiar carreras y "llegar a algo" mientras que él no conseguiría nada persiguiendo sueños fantásticos.

Pero si algo era Dean Reed era un soñador y por ello se decidió a hacer el viaje e intentarlo. Tenía 20 años y con muy poco más que lo puesto y un descapotable muy usado que le habían comprado para su 18 cumpleaños, el joven Dean Reed se fue a Hollywood. En el camino, recogió a un autoestopista que le dijo que si le daba algo de ropa y le pagaba la pensión por una noche le daría un contacto que le seria muy útil cuando llegara a Hollywood. Dean era tan ingenuo que se lo creyó y le dio al desconocido su único par de pantalones vaqueros extra y le pagó la pensión El contacto que le dio el vagabundo resultó ser no sólo fiable sino que correspondió a uno de los ejecutivos de la casa de discos Capitol que muy pronto le contrató para que grabara con ellos su primer disco.

La belleza física de Dean Reed y su afable sonrisa sin duda eran la tarjeta de presentación idónea en el Hollywood de los últimos años 50 y Dean no tardó en encontrar un agente y en ser contratado por la Warner Brothers para su Escuela de Estrellas. En esta escuela, las futuras estrellas de las pantallas se formaban baja la dirección del Paton Price mientras ganaban experiencia haciendo papelitos de extra o extra "con frase" en películas y series de televisión. También servían como elementos decorativos cuando personajes importantes visitaban el estudio o debían acompañar a otras futuras estrellas en estrenos y celebraciones sociales. Además de enseñarles a actuar, hacer esgrima y lucir su palmito, el estudio les pagaba lo suficiente para vivir decentemente hasta que les llegara su gran oportunidad. (sigue)

Portada   Noticias   Crítica   Perfiles   Se rueda   Tras la pantalla   Tragedias de Hollywood   Caras nuevas   Mi Hollywood  Artículos pasados    Foro