|


 |
La
segunda es más oficial , por
decirlo de algún modo y la controla el municipio bajo los
auspicios de Marcus Winslow y allí su amplio contenido incluye
desde ropa usada por el Dean niño y adolescente a su primera
motocicleta pasando por documentos que le pertenecieron, dibujos
y esculturas realizados por él y por otros en su memoria y todo
tipo de trofeos y recuerdos de sus años escolares. Aunque ambas
exhibiciones se complementan de algún modo, existe una cierta
rivalidad entre ellas y la anciana que se ocupa de cuidar el
Museo se refiere con un cierto desdén a los dueños de la Galería
sólo diciendo "ellos vienen de Nueva York", a modo de
explicación.
En los "Días de Dean" en Fairmont se celebran varios
actos incluyendo una carrera de 16 kilómetros, un concurso de
"lazo-rock" imitando algunos de los movimientos de
Dean en "Gigante" y, por supuesto, un concurso de
"dobles" de Dean en el que el elegido como doble cada
año se convierte en una especie de invitado de honor al resto
de los acontecimientos.
Y, cada año, esos treinta y cinco mil peregrinos se las ven y
se las desean para encontrar alojamiento en los hoteles de los
alrededores y en las casas de muchos vecinos de Fairmont. Los
mas se van a Marion, 15 kilómetros al sur, que es mucho más
grande, tiene muchos más hoteles y es, además, el lugar donde
nació James Dean el 8 de Febrero de 1931, aunque el apartamento
en el que vivían sus padres es ahora un solar desierto punto
ineludible para los anuales peregrinos, camino de Fairmont o ya
de regreso hacia Indianápolis cargados con las inevitables
camisetas, postales, fotos o vídeos que servirán de imborrable
recuerdo de la experiencia.
Mientras tanto, al mismo tiempo casi cuatro mil kilómetros al
Oeste, en California, los "Deaners" (los admiradores
que mantienen la llama del ídolo viva), en cantidades que
oscilan entre decenas y algo mas de un centenar, realizan una
caravana ritual conduciendo la ruta que siguió James Dean ese
mismo día 46 años antes para acudir a su cita con la muerte.
La caravana sale del lugar donde estaba situada
Competition Motors, en el corazón de Hollywood, donde Dean
recogió su nuevo Porsche Spyder para trasladarse hasta Salinas
donde pensaba competir en su carrera estrenando el coche en el
que se había gastado la mayor parte de su salario en "Gigante".
Le llamaba "The little bastard" y tenía pintado sobre
su color metálico plateado el número 130.
La caravana sigue la ruta que siguió Dean camino de Bakersfield
y luego toma la autopista 466 camino de Paso Robles. Algo mas de
90 kilómetros antes de llegar a Paso Robles está el desvío de
la carretera 41 que lleva al Pueblo de Cholame. La carretera ha
sido alterada pero aún queda el mismo fatídico cruce donde a
la 5:45 del 30 de Septiembre el estudiante Donald Turnuspeed
conduciendo su pesado Ford hizo un giro ilegal a la izquierda
camino de Cholame. No había visto siquiera el coche en el que
Dean viajaba, a algo más de 90 kilómetros por hora, con el mecánico
Rolf Weutherich a su lado. Dean le dijo a Rold "tiene que
detenerse, va a detenerse", mientras aceleraba para tratar
de evadirle. Turnuspeed no se detuvo y el choque fue frontal.
Weutherich salió despedido y salvó la vida sufriendo heridas
de consideración. Dean falleció instantáneamente quedando
atrapado entre el amasijo de metal en que quedó convertido el
Spyder. Turnuspeed apenas sufrió daño alguno.
Hoy, como hace 46 años, el cruce permanece desolado y solitario
en una explanada en la que el único edificio que existe es el
del "Jack Ranch Café", un barucho situado a unos
cuatrocientos metros del cruce en el que se anuncia la venta de
memorabilia de James Dean con un gran cartel amarillo y en
cuyo patio un multimillonario japonés dedicó una moderna
escultura metálica a la memoria de Dean. Allí se reúnen los
"Deaners" para rememorar al ídolo perdido pero nunca
olvidado y revitalizar su "Deanerismo" que consiste en
tener la mayor participación posible en establecer contacto con
contemporáneos del mito, ya sea actores o personajes raros con
los que Dean tuvo algo, por efímero que fuese, que ver,
incluyendo supuestos médium con contactos en el mundo de los
espíritus y, naturalmente, supuesto acceso directo al espíritu
del ídolo. Son como inofensivos miembros de una secta que no es
secreta pero que actúa de forma un tanto misteriosa y
excluyente, como queriendo tener al mito sólo para ellos y
guardando el recuerdo y la leyenda de la contaminante intrusión
de extraños. Todo un mundo.
UN CHICO NORMAL
Aunque Bob Pulley, amigo y compañero de correrías
adolescentes le describe así como un chico normal, James Byron
Dean fue, desde pequeño, muy diferente a casi todos los demás.
Y no por elección propia, sino porque las circunstancias mandan.
Hijo de un asistente dental que se las veía y se las deseaba
para cubrir las necesidades más básicas con sus modestos
ingresos, Dean llegó a Fairmont a los dos años. A los 5 su
padre encontró trabajo en el Hospital de Veteranos de Santa
Monica, California y los Dean se instalaron en la localidad
californiana donde Dean vive hasta los 9 años cuando pierde a
su madre, Mildred, víctima de cáncer. El muchacho siempre había
estado próximo a su madre y como ella amaba la música y sobre
todo el arte. Años después confesaría que consideraba la
muerte de su madre como un abandono (¿qué quería que hiciese,
hacerlo todo yo solo¿, declararía en una entrevista). La
Muerte de Mildred le afectó en extremo y el alegre y vivaz
muchacho se convertiría en alguien retraído, introvertido y de
carácter violento con frecuencia.
(sigue)
|