NATALIE WOOD

El pasado 29 de Noviembre se cumplió el vigésimo centenario de su trágico y misterioso fallecimiento a la temprana edad de 43 años y cuando se disponía, una vez más, a revivir su carrera, algo que había hecho con enorme éxito en varias ocasiones a lo largo de cuatro décadas de una gloriosa historia de amor con las cámaras cinematográficas que recogieron, ya desde su debut a los 4 años de edad y hasta su última película, casi 40 años más tarde, la mejor cualidad de sus interpretaciones: La pasión que supo imprimir a todos sus personajes y que era algo visceral y espontáneo, sin técnica interpretativa alguna. Algo que incluso en los personajes más desafortunados de su dilatada carrera, le permitía romper la barrera entre la pantalla y el público para comunicarse con éste como sólo las más carismáticas y privilegiadas "estrellas" lo pueden conseguir, creando el mimetismo y la personal identificación con la entregada audiencia.

Natalie nació en San Francisco el 30 de Julio de 1938 en el seno de una familia de emigrados rusos que apenas hablaban inglés y sobrevivían con muchas dificultades entre constantes peleas a causa, fundamentalmente, de las borracheras constantes de Nicolas, el padre la que al nacer fuera nombrada Natasha Nikolaevna Gurdin. Su madre, María, era una gran amante del cine, en el que se refugiaba para olvidar las frustraciones de su miserable existencia. Según el reciente libro "Natasha:The Biography of Natalie Wood", de la autora Suzanne Finstad, a Maria le habia vaticinado una vidente, en China, antes del nacimiento de Natasha, que "su hija de en medio seria una belleza a través del mundo entero". Natasha era la segunda hija del matrimonio, la de en medio, entre la mayor Olga y la menor, Lana. Tal vez por ello cuando los productores de la película "The Moon is Down" llegaron a la zona de Santa Rosa, California, donde los Gurdin vivian en esa época (1943) buscando una niña pequeña para un papel en la película, Maria llevó inmediatamente a Natasha a que le hicieran una prueba. Natasha resultó elegida y cuando poco después rodaron en la zona "A Happy Land", Maria volvió a probar suerte con la pequeña que nuevamente seria elegida para el breve papel que consistía en una escena en la que la niña lloraba desconsoladamente cuando se le caía al suelo el helado de cucurucho que se estaba comiendo. Para Maria era lo suficiente como para hacer las maletas y forzar el traslada de la familia a Hollywood en busca de realizar, a través de Natasha, su sueño de fama y fortuna a través del celuloide.

Las cosas iban a resultar mucho más difíciles de lo que Maria hubiera deseado y los Gurdin continuando viviendo en una miseria similar a la que habian dejado atrás en Santa Rosa, mientras Maria llevaba a Natasha a prueba tras prueba. Una de ellas, una más, en 1946, resultó mal pero Maria estaba convencida de que la niña iba a hacerlo mucho mejor si se le daba una nueva oportunidad, así que se fue a hablar con los productores e insistió tanto en ello que finalmente aceptaron hacer la prueba de nuevo. Maria tenía razón y Natasha lo hizo tan bien que el papel fue suyo. La película era "El mañana nunca muere" y estaba protagonizada por Claudette Colbert y Orson Welles y establecería a Natalie Wood (Natasha Gurdin era un nombre con demasiadas connotaciones étnicas para ser aceptado en Hollywood, por lo que fue cambiado a la "americanización" de su primer nombre y el apellido otorgado en honor del prestigioso director Sam Wood), como una sólida actriz infantil.


LA NIñA DE ORO

"La novia lleva botas" fue su siguiente película, pero seria "Milagro en la calle 34", en 1947, la que la convertiría en una celebridad mundial y en la "niña de oro" de Hollywood. La película de George Saetón, junto a Maureen O'Hara, John Payne y Edmund Gwen, se convertiría en un clásico navideño y como tal se mantiene casi seis décadas más tarde. Presionada constantemente por su madre, que se ganaría bien a pulso el miedo de la pequeña, la infancia de Natalia Wood transcurriría constantemente frente a las cámaras que eran su único ambiente familiar ya que el hogar de los Gurdin carecía de calor alguno....y Natalie apenas tenia tiempo de pasar algunas horas en él durmiendo siempre mientras sus padres se peleaban. Rodando película tras película (hasta cuatro filmó en 1950, el año más activo de toda su carrera), Natalie reflejó hasta la saciedad a la niña perfecta y se convirtió en una consumada actriz capaz de mostrar sus más íntimas emociones ante la cámara en el momento que los directores así lo solicitaban. En una ocasión, la pequeña tenía dificultades rodando una escena en la que tenía que llorar. El director empezaba a impacientarse y Maria, (según le ha contado Robert Refdford a Suzanne Finstad) se la llevó afuera del estudio volviendo a los pocos minutos con Natalie desbordada en llanto. "Ahora está lista para la escena", dijo Maria a modo de explicación. En la breve ausencia Maria habia "motivado" a la pequeña arrancando las alas a una mariposa ante los amedrentados ojos de la niña.

La vidente china le habia dicho a Maria también que "Tuviese cuidado con las aguas negras" y cuando durante el rodaje de "The Green Promise", en 1949, ocurrió un accidente infortunado, Maria se temió lo peor por un momento. Natalie tenía que cruzar un puente corriendo en una escena. Tras cruzarlo, el puente se derrumbaba... pero por accidente, el puente se vino abajo con la pequeña en él y Natalie se vió, aterrorizada, en las aguas por unos angustiosos momentos. Desde entonces Natalia sufrió una profunda fobia por el agua que, curiosamente, siempre estaria presente tanto en sus películas como en su vida privada y, desafortunadamente, en su trágica muerte.  (sigue)

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