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BETTE DAVIS, UNA LECCIÓN BIEN APRENDIDA Entre 1943 y 1955 Natalie Wood hizo 22 películas
y la serie televisiva "El orgullo de la familia".
Todas ellas eran sólidas producciones del sistema de estudios
de Hollywood con un par de penosos ejemplos, como "Scuda
Hoo, Scuda Hay" y más conocida, "El cáliz de plata"
por la que Paul Newman pediría perdón a la audiencia
contratando una página de publicidad en los periódicos de la
industria pocos años después de su rodaje en 1954. Las otras
20 establecieron a Natalie Wood como una brillante estrella
infantil y permitieron a la actriz aprender con la experiencia y
crecer frente a las cámaras hasta convertirse en una preciosa
adolescente que Hollywood no sabia muy bien cómo utilizar.
Antes, Natalie Wood, a sus 16 años, descubre
que ya no es la chiquilla adorable que todas las madres sueñan
como hija, sino una adolescente para quien no hay sitio en el
cine de Hollywood de mediados de los 50. En 1954 hace una
aparición en el espacio televisivo "El Teatro de la
General Electric" en la obra (en directo" "I'm a
Fool" en la que también aparece un joven desconocido que
esté empezando a intervenir en espacios televisivos y que acaba
de ser elegido por el director Nicholas Ray para ser el
protagonista de su ambiciosa película "Al este del Edén"
Se llama James Dean y muy pronto se convertirá en la sensación
de Hollywood gracias a la película de Ray. Tras el éxito
espectacular de la película, Ray quiere a Dean, a quien ya
consideran en Hollywood como el nuevo Marlon Brando, para
protagonizar su nuevo y controvertido proyecto, un filme sobre
los problemas de incomprensión de la juventud que se titula
"Rebelde sin causa". EL "FLECHAZO" CON ROBERT WAGNER En la cumbre de su fama y su belleza, Natalie Wood empieza a salir con chicos, desde Dennis Hopper a Lance Reventlow, el heredero del imperio Woolworth, pasando por un sin fin de galanes, como John Ireland, Robert Vaughn y el propio Elvis Presley, con quien vivirá un breve romance al que pone fín la madre de Elvis con quien Natalie no consigue llevarse bien hasta el punto que durante una breve visita a la casa de Elvis en Memphis, en 1956, tiene que volverse a Hollywood a los dos días y antes de lo previsto, para evitar un enfrentamiento con ella. Natalie se gana con sus constantes salidas nocturnas a clubes y estrenos, con diferentes chicos, el apodo de "chica mala de Hollywood", título que comparte con otras notablemente activas amantes de la vida nocturna como Janet Leight y Debbie Reynolds. (sigue) |
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