|
Los directivos del programa del gobierno que sustenta muchas de las producciones de Welles pronto chocan con el temperamental actor y director que no admite críticas ni oposición. Pronto el clima se hace tan insoportable que Welles, consciente de que puede permitírselo casi todo, decide montar su propia compañia La Mercury Players que en la radio, se llamará Mercury Radio Theatre. Orson sabe muy bien lo que quiere hacer y está dispuesto a llevarlo a cabo a toda costa. El coste económico lo vá a soportar la radio que proveerá el dinero necesario para que Welles lleve a cabo los montajes teatrales que desea, rompiendo todas las reglas establecidas en cada uno de ellos. El primero es un "Julio Cesar" ambientado en la Alemania nazi. Orson utiliza estrictamente luces para ambientar la obra, algo que nunca se ha hecho anteriormente en Broadway. Tras meses de trabajo, en el ensayo general la compañia y Orson sufren un revés in4esperado: Tras caer el telón no se produce ni un solo aplauso. Con furia incontenible, Orson le dá un giro completo a la obra y al día siguiente se estrena. Una de las nuevas escenas incorporadas en el ultimo momento interrumpe la representación cuando el entusiasmado público se levanta para aplaudir la salida por más de tres minutos. Al final, el éxito es rotundo. El joven Welles ha conseguido el mayor éxito de su carrera y la prestigiosa revistra "Time" no solo le dedica su portada sino que los elogios en el interior son entusiastas: ""Es la luna mas brillante que se ha levantado sobre los cielos de Broadway en muchos años", escribe, "Welles debe sentirse como en casa en el firmamento porque solo el firmamento puede poner límite a su ambición" .
ORSON ATERRORIZA AMERICA
La ambición de Orson Welles dista mucho de limitarse a Broadway. El nuevo medio, la radio, es un desafío para el joven genio que pronto llevará sus posibilidades a límites nunca siquiera imaginados por otros. Es la noche de Halloween de 1938 y Welles y su Mercury Theatre of the Air tienen un espacio de limutada audiencia entre el programa de Walter Winchel y el show de comedia de Jack Benny. En ese horario, nadie consigue ni siquiera aproximarse a la audiencia del programa de Edgar Bergen. Pero Orson pronto cambiará las cosas en esa noche. Consciente de que Bergen se toma un descanso para publicidad a los 12 minutos de iniciado el programa y de que la audiencia aprovecha ese intervalo para cambiar de emisoras y ver qué emiten las demás, decide anunciar precísamente en esos momentos que los marcianos han llegado a la tierras y la están atacando. Se trata de un montaje de "La guerra de los mundos" de H.G.Wells que Wells presenta en forma tan realista que la audiencia cree estar oyendo un noticiario en lugar de una representación. Pronto los teléfonos empiezan a sonar de costa a costa de los Estados Unidos hasta el punto que muy pronto las líneas se bloquean, lo que aumenta la confusion y finalmente el terror. No importa que las demás cadenzas continúen con su programación habitual, el público está convencido de que la CBS es la única que está cubriendo en exclusiva la invasion marciana y que las demás emisoras símplemente se han quedado al margen de la sensacional noticia. La policía acude pronto a los estudios de la CBS donde el programa continua emitiéndose en directo. Un alto ejecutivo de la cadena aparece por los pasillos completamente confundido y asustado por las movilizaciones que se están llevando a cabo. Orson es instado a interrumpir el programa y explicar a la audiencia que se trata de pura ficción pero él se niega a hacerlo y continua la emission haciendo pausas silenciosas completamente atípicas del medio que estremecen a la audiencia aún más. Cunde el pánico.
Al día siguiente, los periódicos de todos los Estados Unidos se hacen eco del terror que sobrecogió a todos los Estados Unidos. Welles "se ha pasado" y se vé forzado a disculparse públicamente manifestan que en ningún momento pretendió aterrorizar al público y que por supuesto nunca fué consciente de lo que estaba pasando. Welles ofrece así una de sus mejores interpretaciones ya que es evidente no solo que sabía a los 15 minutos de iniciada la emission lo que estaba pasando, sino que le pidieron que explicase a la audiencia que se trataba de una ficción negándose rotundamente a ello. Como consecuencia del escándalo,nuevas leyes fueron promulgadas inmediatamente para prevenir que algo similar pudiera suceder en el futuro. Muchos temieron que la fulgurante carrera de Welles hubiera llegado a su fín. En vez de eso, Orson recibió el más ventajoso contrato jamás ofrecido por Hollywood.
Cuando Orson Welles llegó a Hollywood en 1940 tenía solo 24 años pero llegaba precedido de una bien ganada fama de genio, fama obtenida en los años precedents gracias a sus sensacionales triunfos en Broadway, como director, y en los serials de la radio, como actor, principalmente. Hollywood le habia cortejado durante meses y finalmente seria la RKO Pictures la que consiguiera tentarle ofreciéndole un contrato sin precedents, prácticamente una carta blanca para hacer lo que quisiera, cuando y como quisiera sin interferencia alguna y, aún más insólito, con absoluto control sobre la edición final.
Orson, disfrutando de su posición de privilegio en Hollywood, se dedicó durante meses a disfrutar de la vida nocturna y los placers que le proporcionaba Dolores del Rio, su compañera sentimental en esa época (pese que que estaba casada), mientras consideraba varios proyectos para su presentación en el cine, sin duda la más esperada de la historia del Séptimo Arte. Welles trabajó en adaptaciones de la novella de Joseph Conrad "Heart of Darkness" pero con la cámara en el lugar del personauje protagonista, algo que no acabó por convencer a los ejecutivos del estudio. También consideró un "thriller" británico, pero finalmente se decidió por una historia sobre un multimillonario editor de periódicos inspirado en el legendario William Randolph Hearst y el editor de Chicago Robert McCormick, historia en la que Welles podría incluir también bastantes contenidos autobiográficos que añadir al esbozo que ya tenía elaborado el escritor Herman Mankowicz, un hombre cínico y resabiado que, como Welles, detestaba la mediocridad imperante entre los ejecutivos de Hollywood y conocía por experiencia propia las interioridades del Castillo de San Simeon en California, donde residía el reclusivo Hearst, con quien habia compartido varias de las legendarias e interminables fiestas que el magnate de la prensa ofrecía con regularidad en su mítica residencia principalmente para tartar de entretener a su amante, la actriz cómica Marion Davies. "Mank" era un alcohólico notorio por ser temperamental y difícil de tartar, pero curiosamente con Welles se llevó bien desde el principio y la colaboración, pese a los numerosos cambios impuestos por el nuevo genio de Hollywood, se mantuvo cordial y estrecha en todo momento. (sigue)
|
|