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RODAJE SECRETO
Haciendo uso de su increible posición de poder, Orson se trajo consigo desde Nueva York a los miembros del "Mercury Theatre" que había fundado con John Houseman tres años antes y con los que había trabajado extensamente en el teatro y en la radio. Pese a que ninguno de ellos tenía experiencia cinematográfica alguna, la RKO se vió forzada a aceptar la decision de Welles en cuanto al reparto, incluyendo la intervención del propio Welles como protagonista, algo que dada la celebridad del chico-genio en aquellos momentos solo podia ser beneficioso para el proyecto. Lo único que los "trajes" consiguieron imponerle a Welles fue un presupuesto relativamente restringido para llevar a cabo su proyecto en las condiciones que él quería. Orson aceptó porque consideraba que podia hacer su película por mucho menos dinero, y por supuesto mucho mejor, que nadie en Hollywood donde la mayor parte del presupuesto se iba en horas perdidas, materiales de desecho y extravagancia innecesaria. Orson, acostumbrado a la radio y el teatro, sabía que él podia obtener mejores resultados en mucho menos tiempo con adecuada planificación y abundancia de ensayos de elaboradas secuencias donde no se viera obligado a cortar con la excesiva frecuencia que se hacía en el cine de Hollywood. Sus "Mercury Players" estaban acostumbrados a trabajar juntos y bajo su dirección y no iba a ser problema alguno planificar complicadas secuencias de interacciones y diálogos superimpuestos, algo que en Hollywood no se hacía nunca en esa época y que en el guión de Welles y Mank abundaban.
Lo que sí que insistía Welles era en total libertad negándose a dar más detalles de los absolutamente necesarios sobre su proyecto. Instalado con su "troupe" en los estudios RKO, eran los dueños del lugar (o al menos actuaban como si lo fuesen) para sorpresa y envidia del resto de Hollywood que no podia creer el nivel de privilegio concedido a este grupo de muchachos neoyorquinos salidos de la nada y ahora convertidos en los dueños de uno de los estudios más importantes de Hollywood. Con el plató cerrado a visitas, Welles tenía asegurado el secreto sobre su proyecto pero, por si acaso, diseñó una estrategia para asegurarse aún más: Cuando algún alto ejecutivo de la productora visitaba el plató tratando de obtener alguna información sobre el esperado proyecto, Welles tenía siempre a mano una pelota de béisbol y se dedicaba a lanzarla a cualquier miembro del reparto o de los técnicos interrumpiendo el rodaje por completo con lo que los asombrados visitants salían del set pensando que estos críos estaban completamente locos y que aquello no podia terminar bien, mucho menos a tiempo y con el presupuesto indicado.
No sabían que cuando la puerta se cerraba Welles y su director de fotografía, Gregg Toland, un innovador visionario que se había ofrecido a Welles incondicionalmente para trabajar a sus órdenes desde que éste pisó suelo en Hollywood, trabajaban minuciosa y escrupulosamente en el diseño de las escenas, encuadres y enfoques que iban a sorprender al mundo por lo insólito y novedoso, en años venideros.
SEPARANDO A LOS CRIOS DE LOS HOMBRES
Así describía Welles su forma de trabajar con los actores. Había que filmar complicadas y largas secuencias, sin cortes, una y otra vez, algo que nadie hacía en Hollywood simplemente porque era mucho más sencillo cortar, volver a posicionar la cámara y los actors y rodar un nuevo plano. Se evitaban así las equivocaciones de los actores que hacían que las escenas hubiesen de repetirse en ocasiones docenas de veces si estas eran demasiado largas. El despilfarro de celuloide y a veces las iras de esos actors que no deseaban aparecer como ineptos, hacían que los directores optasen por dedicar mucho mas tiempo (y consiguientemente dinero) a realizar tomas cortas que luego se editaban sin problemas. La consecuencia era un despilfarro aún mayor de celuloide, tiempo y dinero. Welles no tenía tiempo ni paciencia para ello. Ensayaba con sus actors las elaboradas secuencias y procedía a filmarlas las menos veces posibles realizando en una sola toma secuencias que normalmente hubiesen requerido cuatro o más. No solo servían adecuadamente a la historia sino que aseguraban que el presupuesto se mantuviese según estaba previsto. Era además motivo de orgullo professional que Welles y su "troupe" no dejaban de hacer saber a cuantos quisieran oírles, manifestando que esta forma de hacer las cosas era lo que separaba a los crios de los hombres, o lo que es lo mismo: Solo los buenos actores curtidos en el teatro y la radio, eran capaces de hacerlo mientras que los niños bonitos de Hollywood no podían ni intentarlo.
El trabajo de guionista (con constantes alteraciones), director, productor y protagonista que llevó a cabo Welles era impresionante, pero el joven Orson estaba acostumbrado a este tipo de maratones no en vano algún tiempo antes había alternado su trabajo en el teatro y la radio de modo que era virtualmente imposible porque no habia ni siquiera el tiempo físico para ir del teatro a los estudios de la radio y viceversa. Orson había logrado superar esa barrera utilizando los servicios de una ambulancia para ir de uno a los otros tras descubrir que no había ninguna ley en Nueva York que prohibiese la utilización de una ambulancia por parte de un ciudadano. Durante el rodaje de Kane Orson trabajó incontables horas tanto en las largas sesiones de maquillaje como en las no menos elaboradas sesiones de preparación de las diversas secuencias con Toland, insistiendo en una fotografía en la que la profundidad de campo permitiese ver igualmente enfocados a los personajes de fondo y a los situados en primer plano. Algo imposible en fotografía, Orson y Toland lo consiguieron recurriendo a elaboradísimas iluminaciones y efectos especiales a cargo de Linwood Dunn cuya impresora óptica hizo posibles algunos de los mas espectaculares planos de la película. Para Welles la razón es que "el ojo humano vé igualmente enfocado a lo que está cerca y lo que está lejos. Quiero que la cámara capte lo que el ojo captaría". (sigue)
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